Camille Potard

Villeneuve Saint Georges, France

Del porno a Jesucristo

 

Nacido en una familia de seis hermanos, siempre tuve la impresión de creer en Dios. Lo conocí un poco cuando era pequeño, en la enseñanza católica, el catecismo. En los años ochenta, hubo un tipo de apertura en esa iglesia y creo que fui bautizado a la edad de 9 años, haciendo al mismo tiempo mi primera comunión. Sin embargo, todo ello se terminó ahí. Por mucho tiempo fui a misa hasta la adolescencia sin que nadie me obligara; iba sólo la mayoría de veces y me sentaba sólo en esa iglesia poco concurrida sin hablar con nadie. Después, en el colegio, descubrí nuevas pero malas cosas, como la pornografía.

La pornografía gratuita.

Al mismo tiempo, perdí el interés de ir a misa. Con la llegada del Internet a buen precio y de banda ancha a inicios del año 2000, tuve acceso a un contenido casi ilimitado de pornografía “gratuita”. Mientras más pasaba el tiempo viendo esas cosas, menos me dedicaba al resto de ellas como los estudios y las relaciones con los demás. Me sentía culpable de ver ese contenido y sabía que eso no le agradaba a Dios a pesar que, en ocasiones traté de pararlo sin resultado.

Un trato con Dios

Por un momento, estuve deseoso de tener un trabajo, pensando hacer un trato con Dios; éste cada día se hizo más hermoso y, por cierto, lo abandoné por no haber hecho cosas bellas además de satisfacer mi adicción por 6 largos años, mintiéndome a mí mismo y a los demás, construyendo un proyecto de desarrollo empresarial sin verdadera motivación. En ese periodo, perseguía otras ilusiones como mujeres que no tenían ningún interés en mí, lo que sólo producía acentuar mi malestar.

¡La mujer de mi vida!

De un momento a otro, encontré la mujer de mi vida. Fue en 2008 en una iglesia evangélica en su país de origen, en el Salvador. Sorprendentemente, yo comprendía muy bien las predicaciones del pastor que eran en español aunque no comprendía todavía muy bien esa lengua. Estaba a punto de descubrir cuan rica e indispensable es la Biblia para nuestra vida. Un sábado en la tarde en un parque, la abuela de mi futura esposa nos decía que se sentía muy bien cuando cantaba alabanzas al Señor. Yo, para continuar la conversación, respondí que mi canto “cristiano” favorito era “ave María” de Mozart o algún otro compositor y, como respuesta, ella me dijo: “Ah, la madre de Dios y mañana, si tu mueres ¿Irás al cielo o al infierno?”.

¡Persiguiendo el camino con Jesús!

Evidentemente, no tenía la respuesta a la pregunta a pesar de habérmelo cuestionado seriamente y, poco tiempo después, oré para aceptar a Jesús como Señor  y Salvador de mi vida, pidiendo el perdón de mis pecados. Fue a partir de ese momento en que comencé realmente a busca a Jesús en mi vida.

¡La oración funciona!

No puedo decir como otros que estaba completamente librado de las ataduras del pecado a partir de ese momento, pero estaba en la ruta de la restauración. Después encontré un trabajo, me casé, fui bautizado y tuve un hijo; ahora me gustaría ir aún más lejos con mi Señor y consagrarle todo mi tiempo. La vida cristiana no es fácil, hay muchos combates a pelear, sobre todo contra mi propia naturaleza de pecador, pero la diferencia es que Jesús está a mi lado, me habla verdadera y directamente a través de los mensajes a la iglesia, en la página web TopChretien.com, a través de eventos y circunstancias. Él responde a mis oraciones de una manera u otra. Cuando pido por la restauración de una persona ¡Funciona muy bien!

Si aún no conoces a Jesús, te invito a hacerlo llevando a cabo una simple oración que venga  de tu corazón y, en seguida, Él conducirá tu vida si confías en Él… siéntete libre de contactarme si requieres más información sobre mi progreso o cualquier otra cosa.

Camille

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