Misa Ralison

Antananarivo, Madagascar

Renuncié al aborto

Hace algunos años, me enamoré de un muchacho que me engañaba. Estaba tan devastada que dejé de ir a mis clases; iba a ver a mis amigos pensando que eso me ayudaría a dejar de sufrir. No terminé la preparatoria ese año.

Estoy embarazada

Un día en Facebook encontré una compañera a quién le conté lo sucedido y ella me habló de Jesús. Yo conocía a Jesús, yo sabía que había muerto en la cruz, pero no más. Después encontré a otro muchacho que creí que era diferente, pero no. Al cabo de 4 meses empecé a engordar; mis periodos siempre fueron irregulares por mi peso tan ligero por lo que no me preocupé; no obstante, mis amigos no se cansaban de decirme que mi vientre estaba raro, que comía demasiado. Finalmente, un médico me prescribió un ultrasonido porque tal vez se trataba de una piedra en el vientre.

Me quedé en shock

Me quedé en shock cuando me enteré que mis amigos tenían razón: estaba embarazada. Cuando le dije a mi pareja, trató de forzarme a abortar; por esta razón acudí a la Biblia ya que sabía que ahí encontraría la respuesta : “No matarás”, “De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”… Después del parto, mi padre quería echar a mi hijo a la calle porque no tenía un padre. Desde su nacimiento muchas puertas se cerraron, pero otras mejores se abrieron ya que él es una gran bendición para mí; el Señor lo formó distinto: ora sin que yo se lo pida y sólo canta alabanzas.

Una invitación especial

El 17 de agosto del 2014, una amiga me invitó a orar. Me postré pidiendo perdón por lo que había hecho; le dije a Jesús que quería conocerlo, que lo necesitaba en mi vida y en mi corazón. Quería tomar mi cruz y seguirlo; sentí una paz cubriéndome como si todas mis cargas se hubiesen esfumado. El pastor pidió a aquellos que quisieran seguir a Jesús pasar al frente; yo escuché una voz que me decía <> y yo lo hice. Cuando el pastor oró, yo hice esta plegaria: “Jesús, no sé a dónde quieres llevarme, pero confío en ti”; en ese momento me bautizó con el Espíritu Santo. El pastor compartió este versículo “Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico) A ti te digo: Levántate, toma tu lecho y vete a tu casa.”

Él me perdonó, fui restaurada

Si Él perdonó mis pecados, si hizo de tal manera que mi corazón roto fuese restaurado, lo hará también por ti. Todo lo que busca es que le abras tu corazón.

Misa

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